miércoles, julio 01, 2009

Mágico fútbol

Adoro el fútbol, todos lo saben. Aquí en mi país es un deporte que apasiona a tal punto que un fin de semana sin partidos no se lo vive igual.
No pretendo hablar por todos, claro, de hecho tengo amigos –pocos- a los que este deporte les es indiferente.
Siempre me he preguntado si a mis lectores/as les gusta este deporte del cual hay varias historias que merecen ser contadas, en las que sus protagonistas no solo han sido los jugadores, sino también sus espectadores.
Se han salvado milagrosamente vidas, y se han perdido trágicamente otras tantas.
Les traigo un ejemplo de cada una.

El gol milagroso
El 30 de junio de 1998, Argentina e Inglaterra jugaron uno de los partidos más apasionantes del Mundial de Francia.
A miles de kilómetros de ahí, en la ciudad polaca de Szdlowiec, el fiscal Narek Kopaczen veía en su casa el juego, al igual que millones de personas en el planeta.
Inglaterra estaba ganando hasta el minuto 90 de juego, cuando el árbitro dispuso un tiro libre para Argentina. De forma dramática, el centrocampista Javier Zanetti marcó un golazo que prolongó el partido a tiempo extra.

Javier Zanetti

El fiscal Kopaczen no quería perderse la prórroga y decidió quedarse un rato más en su casa antes de llevar su auto a la estación de policía para custodiarlo de algunos enemigos que tenía. Era una rutina que practicaba todos los días a las 10 de la noche.
En Francia, argentinos e ingleses reiniciaron el partido en tiempo suplementario.
Casi enseguida el auto del fiscal explotó en la calle.
Kopaczen salió de su casa a ver qué había pasado. Cuando vio su coche en llamas no podía creerlo, salvó su vida por quedarse viendo el fútbol!

Este fiscal perseguía a una banda de extorsionadores, y ya había sido amenazado varias veces. Días antes del atentado el techo de su vehículo fue destrozado, por lo que acudía a la policía para resguardarlo. Era evidente que le tenían seguido los pasos y sabían de sus costumbres, como la de salir de su casa todos los días a las 10 de la noche. La bomba activada por reloj, estalló justo a esa hora.

Seis años después, cuando el caso fue juzgado, Kopaczen le envió a Javier Zanetti una carta de agradecimiento por el gol que había convertido. El futbolista, que no sabía nada del asunto, manifestó su deseo de conocer a la persona que sin saberlo salvó la vida.
* El partido terminó con victoria de Argentina, mediante tiros penales.

El partido de la muerte
El 19 de septiembre de 1941, la ciudad ucraniana de Kiev fue ocupada por el ejército nazi que sometió a su población despiadadamente. A quienes se resistieron los encerraron en campos de concentración como prisioneros de guerra y después de vejarlos y torturarlos, los liberaron en la ciudad, pero con la respectiva confiscación de bienes y sin derecho a trabajar, por lo que pronto la ciudad se atestó de indigentes.
Cientos de personas llegaron a ser vagabundos y mendigos en las calles de su propia tierra.


Josef Kordik, era un panadero alemán a quien le encantaba el fútbol y en especial era hincha fanático del club Dínamo de esa ciudad. Un día por la calle, miró a un pordiosero y de inmediato se dio cuenta de que era su ídolo: el gigante Nikolai Trusevich, quien había sido arquero del Dínamo de Kiev.

Corriendo riesgos y engañando a los nazis, el comerciante alemán contrató al arquero para que trabaje en su panadería. Prácticamente salvó a Trusevich de morir en la indigencia al ofrecerle alimentación y un techo. Kordik estaba emocionado de poder ayudar a quien había sido la estrella de su equipo.
En la panadería, las charlas giraban siempre en torno el fútbol, hasta que su jefe le sugirió a Trusevich que busque al resto de sus compañeros para poder ayudarlos.
El arquero recorrió las ruinas de la devastada ciudad, y entre heridos y mendigos los fue encontrando, uno a uno, a sus ex compañeros del Dínamo, incluso encontró a tres futbolistas de su clásico equipo rival, el F.C. Lokomotiv, y también los rescató. En pocas semanas, la panadería escondía entre sus empleados a un equipo completo.

Nikolai Trusevich, ex arquero del Dínamo de Kiev

Su nuevo jefe los convenció de volver a jugar. De todas formas, aparte de escapar de los nazis, lo único que podían –y sabían- hacer es jugar al fútbol. Muchos de ellos habían perdido a sus familias a manos del ejército alemán, y el futbol era lo único en común que les acercaba a su pasado, a lo que alguna vez fueron. Así fue como nació el FC Start.

En cada país ocupado, los nazis organizaban torneos para brindar entretenimiento a la población, y esto también sucedió en Ucrania. En esta competencia de 1942 participaron seis equipos, cinco de ellos representaban a ejércitos del Eje alemán y el sexto fue el modesto "FC Start".

El 7 de junio de 1942, jugaron su primer partido con botas de trabajo y overoles recortados. Pese a estar hambrientos y haber trabajado toda la noche, vencieron 7 a 2.
Su siguiente rival fue el equipo de soldados húngaros y le ganaron 6 a 2. Luego le metieron 11 goles a un equipo rumano. La cosa se puso seria cuando el 17 de julio enfrentaron a un equipo del ejército alemán y lo golearon 6 a 2.
Muchos nazis empezaron a molestarse por la creciente fama de este grupo de "panaderos" y le buscaron un rival más fuerte para terminar con ellos. Trajeron al MSG húngaro con la misión de derrotarlos, pero el FC Start lo aplastó 5 a 1.


Por último, el ejército invasor decidió buscar el mejor rival posible para acabar con el FC Start, ya que este había ganado inusitada popularidad y fama en el pueblo sometido, llenándolo de orgullo.
Convencidos de su superioridad, los alemanes armaron un equipazo con miembros de la Fuerza Aérea, el "Flakelf". Este era un gran equipo, que muchas veces había sido utilizado como instrumento de propaganda política de Hitler.

El gran equipo alemán fue humillado por el modesto equipo de los desnutridos deportistas. Si, el FC Start lo venció 5 a 1.
Luego de esa escandalosa caída del equipo de Hitler, los alemanes descubrieron la maniobra del panadero. Desde Berlín llegó la orden de matarlos a todos, pero los oficiales nazis no se contentaban con eso. No querían que la última imagen de los ucranianos fuera de victoria, además sabían que matándolos los convertirían en héroes y para Alemania quedaría perpetuada la derrota.
La superioridad de la raza aria, particularmente en el deporte, era una obsesión, por esa razón, antes de fusilarlos, querían ganarles en la cancha.

Poster propaganda de la revancha

En un ambiente caldeado, con nacionalismo de parte y parte, se anunció la gran revancha para el 9 de agosto en campo neutral, en el Estadio Zénit de San Petesburgo, Rusia.

Antes del partido, un oficial de la SS entró en el vestuario y les dijo en ruso:
“Soy el árbitro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto gritando ¡Heil Hitler!”
Los futbolistas del FC Start saltaron a la cancha y alzaron el brazo, pero en el momento del saludo se lo llevaron al pecho y gritaron"!Fizculthura¡", una proclama a la cultura física.

Los alemanes marcaron el primer gol, pero el FC Start se fue al descanso ganando 2 a 1.

En el entretiempo las visitas al camerino fueron con armas y advertencias concretas: “si ganan el partido, los matamos a todos!”
Los jugadores tenían miedo y decidieron no salir al segundo tiempo, pero luego pensaron en sus familiares, en los crímenes que se cometieron, recordaron a esos miles de rostros sufridos que los alentaban desde las tribunas. Y salieron. Les dieron un verdadero baile a los nazis.

Casi en el final del partido, cuando ganaban 5 a 3, el delantero Klimenko quedó mano a mano con el arquero alemán. Lo eludió hasta quedar solo frente al arco, y cuando todos esperaban el sexto gol, se dio media vuelta y regresó jugando con el balón al centro del campo.
Fue un gesto de desprecio, de burla, de superioridad total. La multitud enloqueció e incluso soldados húngaros y rumanos, aliados alemanes, participaron de las revueltas en las afueras del estadio.

Los nazis los dejaron ir como si nada hubiera ocurrido. Incluso el FC Start volvió a los pocos días y le ganó a otro rival 8 a 0. Pero el final estaba escrito, tras este último partido, la Gestapo visitó la panadería.

La única foto que se conserva del heroico FC Start y su nómina

Fueron arrestados y enviados al campo de concentración de Siretz. Allí los masacraron brutalmente, empezando por Klimenko y Trusevich, quien murió con su buzo de arquero puesto.. todos fueron fusilados.
Afortunadamente Goncharenko y Sviridovsky no estaban en la panadería esa noche y fueron los únicos que se salvaron viviendo escondidos hasta la liberación de Kiev en noviembre de 1943.

Hoy en Ucrania son considerados héroes nacionales y su historia es impartida a todos los niños desde tierna edad en las escuelas.
En la entrada de la sede del Dinamo FC, se erige un monumento en memoria de aquellos jugadores del FC Start, prisioneros de guerra a los que nadie pudo derrotar durante una decena de históricos partidos en 1942.

Goncharenko y Sviridovsky, los dos sobrevivientes junto al monumento

Esta historia también la recoge el escritor Eduardo Galeano en su relato "La pelota como bandera" y así mismo fue la que inspiró aquella película de los 80's, Escape a la Victoria.
Es que el fútbol tiene magia, es un ritual humano capaz de lo más inverosímil, como el de paralizar al mundo cada cuatro años o de hacer que se pacte una tregua en medio de una guerra para que los dos ejércitos que se enfrentaban jueguen un partido, pero esta es una historia que quizá les cuente algún otro momento...

Fuentes:
ESPN
Mechanixpv
Meridianos

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miércoles, junio 24, 2009

Las Hermanas Hilton

Bueno, ahora les voy a contar algo acerca de las Hermanas Hilton, pero no de la Paris ni de la Nicky Hilton, sino de otras hermanas que fueron igualmente bellas y famosas pero en el siglo pasado.
Se llamaban Violet y Daisy, nacieron el 5 de febrero de 1908 en Brighton, Inglaterra. Eran siamesas y estaban unidas por la cadera y la pelvis, aunque no compartían órganos vitales.
Su madre, una camarera soltera llamada Kate Skinner, las vendió inmediatamente a su patrona, Mary Hilton, de quien las niñas tomaron el apellido.


La señora Hilton siempre vio en las niñas una fuente inagotable de ingresos, para lo cual las cultivó desde temprana edad enseñándoles a bailar y cantar, además de tocar el piano, clarinete, saxofón y violín. Violet y Daisy debían dirigirse a ella como "Tía Lou", y a sus sucesivos maridos como "señor".

La Tía Lou siempre mantuvo a las niñas en cautiverio, salvo para sus presentaciones públicas -empezaron a actuar a los tres años de edad-.
Las siamesas eran un gran negocio. Se movían con soltura en el escenario y eran bastante guapas. Se convirtieron en una mina de oro.
A partir de los 17 años, Violet y Daisy fueron llevadas a USA y explotadas intensamente por Mary Hilton en las ferias. Sus dueños nunca les dejaban hablar con nadie ni ahorrar dinero para evitar que escapen.
A la muerte de Tía Lou, las heredó su hija Edith quien siguió explotándolas y controlando cualquier movimiento sospechoso de fuga.


En aquella época proliferaban las bandas de jazz, así que las jóvenes estaban retomando clases de saxofón. Un día estando en clase, fingieron sentirse indispuestas, lograron escapar con el poco dinero que habían logrado esconder y se presentaron en el despacho de un abogado. Éste, al ver que eran mayores de edad, tomó la defensa de las jóvenes.
Fue un caso muy célebre que la prensa siguió muy de cerca.


Al fin, a los 23 años, Violet y Daisy eran libres. Organizaron su propio espectáculo y se convirtieron en personajes muy populares de USA.
En 1932, el director Tod Browning las contrató para su película Freaks, hoy un clásico, pero que en esa época causó controversia.

Los años 30 fueron su época más gloriosa. Las siamesas convirtieron su problema físico en el cartel de su carrera. Daisy se tiñó el pelo de rubio con el argumento de «para que no me confundan con mi hermana».
Violet se hizo demócrata y Daisy republicana. Cualquier excusa era buena para salir en los medios y obtener publicidad gratis para el espectáculo.
La prensa calculaba que las siamesas ganaban 5.000 dólares a la semana, una cifra enorme para esa época.


Pero lo que más curiosidad levantaba era su vida sentimental. Aunque aparentemente Daisy y Violet tenían una relación excelente, circulaban muchos rumores sobre una supuesta rivalidad entre ellas, de las que se decía que eran unas devoradoras de hombres.
El hecho de que compartieran parte del sistema nervioso -y, por tanto, pudieran sentir lo mismo- acrecentaba todavía más el morbo.


En 1934, Violet anunció su matrimonio con Maurice Lambert. El sueño de casarse, no obstante, se esfumó. Al ir a solicitar la licencia para la boda encontraron dificultades en todos los estados que visitaban porque les indicaban que, debido a su especial fisonomía, no les concedían las licencias por considerar dichos matrimonios indecorosos y contrarios a las buenas costumbres. Por fin, en Texas obtuvieron una licencia y pudieron contraer matrimonio. Al menos durante siete semanas, lo que duró su matrimonio, la historia de la siamesa desesperada por casarse llevó a las Hilton a su nivel más alto de popularidad.


La experiencia matrimonial de Daisy fue aún más breve. Al contrario que su hermana, consiguió el permiso del estado de Nueva York para casarse, y en 1941 contrajo matrimonio con el bailarín Buddy Sawyer. La unión se terminó 10 días después.
Para ese entonces, la fama de las siamesas empezaba a caer, pero ellas tenían recursos de sobra. A finales de los años 40 abrieron una hamburguesería en Miami llamada Hermanas Hilton. Cuando el negocio fue a pique, Hollywood llegó en su rescate.
En 1950 protagonizaron su segunda película, "Encadenadas de por vida", la historia de dos siamesas que se enamoran del mismo hombre. Cuando una se casa con él, la otra lo mata. La trama del filme gira en torno a cómo meter en la cárcel a la asesina sin que la inocente también sea encarcelada. Sin embargo fue un fracaso de taquilla y la gente se olvidó de las Hilton.


Pero con su astucia las siamesas se las arreglaron para ser famosas nuevamente. Volvieron a recorrer el país y hasta participaron en la campaña electoral de 1960: Violet apoyando a Kennedy y Daisy a Nixon.
Estos fueron sus últimos momentos de fama, el público se olvidó de ellas y al final terminaron como dependientas en una tienda de Charlotte, Carolina del Norte. Tras varios días de ausencia al trabajo, las encontraron muertas en su casa el 4 de enero de 1969. La autopsia concluyó que habían fallecido con la famosa "Gripe de Hong Kong", que fue otra pandemia que se propagó por el mundo en esos años.

Bueno, este es el tercer post que escribo acerca de siameses famosos, pero lo que ahora me deja pensando, es la trama de su segunda película. Es un tema muy interesante.
Pongámonos en esa situación y época en que la ciencia médica no podía separarlas.
En el supuesto real que una de ellas hubiese cometido homicidio, ¿Cómo una hermana puede ser castigada con la cárcel o pena de muerte sin que la otra tambien la sufra? ¿Es más importante castigar a la culpable o proteger a la inocente?
¿Algún abogado?

Fuentes:
Elmundo.es
Phreeque.com

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